El tour de los Ballets Russes en Londres

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Por  diversas razones, la compañía de los Ballets Russes que fundó Serguei Diaghilev a principios del s. xx, nos sigue fascinando. Por todo el mundo continúan en escena las glamurosas producciones que los rusos pusieron de moda aquellos años.

BalletsRusses

Pero, no todo transcurre sobre el escenario. En estos días, en Londres, se ha inaugurado un paseo oficial de los Ballets Russes, a cargo de Jane Pritchard, conservadora de danza del Museo Victoria and Albert.

Los Ballets Russes debutaron en Covent Garden en 1911 y durante las dos décadas siguientes actuaron en muchos otros teatros de la capital londinense. Dado el alto nivel estético de las espectaculares producciones, la compañía se rodeó de un ejército de artesanos que realizaban sus encargos para las puestas en escena. Diseñadores de pelucas, sastres, costureras, zapateros… todos ellos participaban del éxito de la compañía, que se alojaba en reconocidos hoteles cercanos como el Savoy o el Waldorf.

BalletsRusses1

Londres ha sufrido una revolución arquitectónica desde el debut de los Ballets Russes en el Covent Garden, sin embargo, las fachadas de los edificios que albergaron los comercios de los que se nutrió la compañía siguen siendo reconocibles. Por ejemplo, la casa del famoso peluquero Willy Clarkson, que proveía a la compañía con pelucas y maquillaje, es ahora un restorán chino, el Wong Kei, en donde se han mantenido algunos detalles que sugieren la dedicación de su antiguo ocupante: un reloj con las palabras Costumier y Perruquier adorna la entrada; y se lee en un cartel: “Sarah Bernhardt puso la primera piedra de este edificio en 1904”.

El paseo nos revela historias fascinantes. ¿Sabíais que cuando se estaba ensayando La consagración de la primavera, en Chandos House, el coreógrafo Léonide Massine y la bailarina Vera Savina se enamoraron? Después se casaron y Savina tuvo que abandonar la compañía. ¿Y que cuando actuaron en el Teatro Shaftesbury, algunos bailarines tuvieron que cambiarse en Holborn Baths (ahora el Oasis Sports Centre) porque no cabían en los camerinos del teatro? Tuvieron que cruzar la calle con su elaborado vestuario para llegar al teatro.

La compañía también participó de episodios de importancia histórica. Durante la Primera Guerra Mundial, el Drill Hall, en Chenies Street, donde la compañía ensayaba, fue ocupado por el ejército, lo que llevó a los bailarines a mudarse al Hotel Shaftesbury, en Monmouth Street. Cuando por fin se declaró la paz, el 11 de noviembre de 1918, la compañía estaba en Londres. Bailaron aquella noche en el Coliseum y se unieron después a la multitud que se reunió en Trafalgar Square para celebrar el fin de la guerra.

El tour hace una parada en la National Portrait Gallery, donde se pueden admirar los retratos de algunos miembros de la compañía como Lydia Lopokova (que se casó con el economista John Maynard Keynes), Alicia Markova y Marie Rambert.

ROHBRusses

Más información:

http://www.roh.org.uk/news/ballets-russes-walking-tour

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Don Quijote, Royal Opera House

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Siempre que voy al teatro a ver Don Q. sé que voy a divertirme. Es un ballet que tiene de todo y, siendo española, con fuertes vínculos con La Mancha, y habiendo estudiado ballet clásico y danza española, en teoría se puede decir que debería ser mi ballet preferido.

No es así, a lo largo de los años he cambiado de opinión, de Giselle a Romeo y Julieta, de La bella durmiente a Joyas, de La Sylphide a La Bayadère. En fin, ahora bebo los vientos por Alice’s Adventures in Wonderland, de Christopher Wheeldon.

Y, ¿por qué Don Q. no ocupa un lugar en “mi” lista? Pues, no lo sé. Es un ballet muy completo, alegre, con un primer acto compacto, un segundo acto más técnico y un apoteósico final. La música, de Minkus, es preciosa, con muchos guiños a las danzas regionales españolas: se oyen acordes de jota, seguidillas, pasodobles… Pero la coreografía…

En mi vida he visto muchas versiones de Don Q.: la inolvidable coreografía de Barishnikov para el American Ballet Theatre, la más conservadora de Nureyev para la compañía de ballet de Australia y para el Ballet de la Ópera de París, una versión de Víctor Ullate (esta la habré visto en directo en tres o cuatro ocasiones. En una de ellas, Canales, como artista invitado, nos regaló un zapateado que dejó al Teatro Real sin respiración) basada principalmente en la americana…

La que más me convence es la primera y esa es la que tomo como “medida de todas las cosas”. En realidad, no es que me convenza… ¡es que me encanta! Me encantan los arreglos que el director de orquesta ha hecho a la partitura, me encantan los retoques de bravura con que Barishnikov  ha enriquecido los solos, me encanta la coherencia del planteamiento, teniendo en cuenta la propia incoherencia del ballet, tanto con la novela de Cervantes como con la ambientación. Pero yo a Mijaíl Barishnikov se lo perdono todo.

La nueva producción de Don Q. de Carlos Acosta para el Royal Ballet que vimos ayer me gustó, y mucho. Disfruté como esperaba. Creo que puedo aventurarme a decir que la artífice de eso fue la argentina Marianela Núñez, que bailó el papel protagonista de Kitri, creo que la mejor Kitri que he visto hasta ahora. Este fue, en mi opinión, el punto fuerte de la función de ayer. Marianela transmite alegría, su técnica es depuradísima (¡qué maravillosos port de bras en su solo del segundo acto!) se divierte tanto bailando y derrocha tanta complicidad con Acosta, que no puedes dejar de sonreír cuando entra en escena.

Marianela Núñez, Don Quijote, acto 2
Marianela Núñez, Don Quijote, acto 2

El primer acto me dejó un poco fría. No entiendo muy bien el papel de los seis pordioseros, los toreros no me impresionaron demasiado, Don Quijote me pareció demasiado ensimismado y Camacho demasiado cursi.  ¿Puntos fuertes? El solo de Kitri con castañuelas y la escenografía: un pueblo móvil que aporta mucho dinamismo y que me recordó a la producción del Teatro Real de El barbero de Sevilla que hemos visto estos días, Sancho Panza y ¡Rocinante! Nunca había visto cosa igual sobre el escenario. Me doy cuenta de que son más los puntos fuertes que los débiles.

Don Quijote, Rocinante y Sancho Panza, Royal Ballet
Don Quijote, Rocinante y Sancho Panza, Royal Ballet
Marianela Núñez en Don Quijote
Marianela Núñez en Don Quijote

En cambio, los dos siguientes actos me gustaron muchísimo. Creo que la primera escena del segundo acto queda redonda con la nueva dimensión que adquieren los gitanos. La coreografía es fuerte, los bailarines buenos; el solo de guitarra, magnífico, y la escena ante el fuego, mágica. Las dríadas resultaron muy adecuadas. Pudimos ver ahí a las nuevas generaciones recién horneadas del Royal Ballet School. Prometen.

El tercer acto no me defraudó tampoco. Me encantó el ambiente que Carlos Acosta ha conseguido recrear en la taberna. los decorados son preciosos. La boda no me defraudó: el paso a dos fue bastante espectacular. Los treinta y dos fouettés, algunos dobles, fueron magníficos. (Siempre me han dado pena los bailarines que hacen un pequeño solo durante el gran paso a dos. Me da la sensación de que son como “entremeses” y la verdad es que nunca se lucen. Por su bien, se debería prescindir de esos solos y dejar el paso a dos como se baila en las galas.)

Carlos Acosta en Don Quijote
Carlos Acosta en Don Quijote

Una noche magnífica. ¡Gracias, Marianela, por compartir tu saber hacer con nosotros!

Félix el loco y los artistas de los años 20

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Hace unos años, me ocupé de Félix Fernández García porque el director técnico del Diccionario Biográfico de España, un proyecto de la Real Academia de la Historia, me pidió que propusiese personajes españoles importantes en el mundo de la danza para incluir su biografía en el diccionario y no pude evitar acordarme de Félix, “el loco” y su trágica historia.

Como podéis imaginar, Félix causó sensación entre los artistas que trabajaban en la compañía de Serguei Diaghilev. Ya para entonces el flamenco atraía al público general, lo español también: en la compañía de los Ballets Rusos colaboraron artistas españoles de la talla de Picasso, José María Sert, Manuel de Falla, etc. El caso es que Félix no dejó a nadie indiferente.

Bailó la tarantella en La Boutique fantasque y representó el papel del vendedor ambulante en Petroushka. Tamara Karsavina fue al Hotel Savoy a verle bailar y Picasso lo retrató ensayando con Vera Nemtchinova. Matisse le admiraba y, cuando lo internaron en el asilo de Epson, fue a visitarlo en varias ocasiones.

La historia de Félix no es tan desconocida como pudiera parecer. Varias compañías la han recreado. Destacaré Félix
el Loco
, creada en 1955 por Doris Humphrey para la compañía de José Limón, que fue representada después, en
1967, por los estudiantes de la Juilliard School. Y la más cercana, la estrenada por el Ballet Nacional de
España en 2004, en el Teatro Real de Madrid: El Loco, con música de Mauricio Sotelo, coreografía de Javier Latorre,y con Juan Manuel Cañizares a la guitarra. Un ballet de 90 minutos en el que se recrea la dramática historia de nuestro personaje.

 

Felix_loco

 

Felixelloco

Hommage to Frederick Ashton

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Last season, Covent Garden honored one of its most prolific choreographers, Frederick Ashton, by many considered the English choreographer par excellence. I was in one of the mixed programs in which the Royal Ballet presented La Valse, Voices of Spring, Monotones and Marguerite et Armand.

For a long time I have considered La Valse as one of the 20th century most sophisticated ballets. Ravel‘s music, initially conceived for ballet, which now can be found as a concert version, is definitely a tribute to the waltz. Because of both, the music and the choreography, which affects the collaboration between the dancers too, I moved to a room full of Viennese couples waltzing in which no one in particular stands out. The interpretation was not disappointing at all. So it was, again, a wonderful experience.

La_Vals
La Vals

Marguerite et Armand was created in 1963 for Rudolf Nureyev and Margot Fonteyn. I’ve seen the recorded version from the tape named Rudolf Nureyev. I am a dancer hundreds of time. It is a drama inspired by the novel The Lady of the Camellias, with music by Liszt and scenery by Cecil Beaton. In this recording, I remember the elegance of Fonteyn’s tutus in particular: a red, black and white one.

In the cast I saw live that night, the leading roles were fullfilled by Zenaida Yanowsky and Federico Bonelli. Yanowsky had surprised me before in Coppelia, she has a superb technique. But I liked her even more in Alice in Wonderland, in which she danced both the roles of Alice’s mother and of the Queen of Hearts. With a comical interpretation of this roll she drew my attention and interest. I didn’t think she would impress me in the same way in the roll of Marguerite, but, again , I was wrong. I think this dancer is very versatile and dominates many records. Marguerite was splendid, especially the last scene, where she is dying whilst lying down on a chaise longue, was truly realistic and intriguing. I hope to see more of her, and especially in better roles.

Marguerite

Translation, Gillian van Kreel

Lord Leighton House

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Once again I am situated in Kensington, London. This time I am going to write about the house of Lord Leighton (1830-1896), a Victorian artist (A Pre-Raphaelite painter, as well as a sculptor, illustrator and writer) who lived in a magnificent house at 12 Holland Park Road, which nowadays is open for visits.

It appears that Lord Leighton was one of the first artists who decided to incorporate his studio at his residence. Indeed, on the second floor, there is a very spacious room where Leighton worked, and in which several sketches in plaster used as models for his paintings, are shown. A reproduction of my favorite picture is also shown in this studio: Flaming June, painted in 1895. The original is to be found the Ponce Museum, Puerto Rico, but the reproduction is of sufficient quality to be prominently displayed in the study of its author.

Flamingjune

After leaving the studio, right in front of it, the room of the director of the Royal Academy is to be seen. It’s simplicity shows a big contrast with the rest of the house. Only a bed, a table and a chair fill the room. The door leading to the changing room was closed and the one that led to the bathroom, locked by a key. There, photographs of Dorothy Dene and her sisters, who posed as models for Leighton, are exposed. Leighton payed for Dorothy’s drama career and was always accompanied by Dorothy to all the social and artistic events to which he was invited. There were rumors about an upcoming marriage between them, but Leighton always denied. What seems to be proven is that George Bernard Shaw used the couple as models for the rolls of Eliza Doolittle and Professor Higgins in his play Pygmalion.

DorothyDene

On the floor below, Leighton gave free rein to his imagination and love for the Middle Eastern culture. The Arabic Hall is the best example of this love. Leighton copied it from an Arab-Norman palace from the 12th century, located in Palermo, Sicily. When I walked downstairs I felt the urge to touch the tiles. Then I remembered the Alhambra in Granada, in my opinion, a tactile monument.

ArabHall

Félix, el loco y El sombrero de tres picos

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Como lo prometido es deuda, escribo hoy sobre Félix, el loco, y su intervención en la compañía de los Ballets Russes de Serguei Diaghilev.

Félix Fernández García (Sevilla, 1896 – Epson, 1941) fue un bailarín de flamenco, discípulo de Molina, cuya vida se vio marcada por su encuentro con Serguei Diaghilev y Léonide Massine en Granada en 1916. Cuando el director de los Ballets Rusos y el coreógrafo de su compañía estuvieron de gira por España, decidieron producir un nuevo ballet de tema español sobre música de Falla, basado en el texto de El sombrero de tres picos, de Pedro Antonio de Alarcón. Viajaron a Andalucía con el fin de empaparse del folclore y de las tradiciones populares; conocieron a Félix en Granada y quedaron impresionados por «su precisión, el ritmo de sus movimientos y su perfecto control».

Felix_loco

Félix se trasladó a Madrid para bailar en el Teatro Novedades y tuvo un reencuentro con Diaghilev y Massine, que lo contrataron para la compañía como maestro de flamenco. Después de viajar por Zaragoza, Burgos, Salamanca, Toledo, Córdoba, Sevilla y Granada y Madrid, se trasladaron a Londres para los ensayos y el estreno de El sombrero de tres picos en el Alhambra Theatre, el 22 de junio de 1922.

El pobre Félix creía que iba a interpretar el papel principal masculino de El sombrero de tres picos, el del molinero, pero no fue así. Diaghilev decidió que fuese Massine y Félix comenzó a sufrir unos ataques de locura que se agravaron, según se cuenta, cuando Massine le dio un metrónomo para que ensayara el tiempo de la tarantella. Estos episodios culminaron cuando encontraron a Félix en la iglesia de St. Martin in the Fields bailando la farruca de El sombrero hasta quedar exhausto. Fue internado en un asilo de Epson donde murió.

El molinero
El molinero

Una triste historia…

Turandot, Royal Opera House

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In the production of Turandot, Puccini ‘s unfinished opera, which we could see on streaming on Tuesday, from the Royal Opera House in London, signed by Andrei Serban, is thirty years old, but this is most certainly not noticeable. The scenery is magnificent and tastefully designed. The costumes are very simple, but effective and the masks were simply grotesque, very elaborated and exotic. I also love the idea of placing the choir above the stage, shaped as a sort of Chinese corolla which surrounds the heights at the center of the stage where the action is. This leaves a lot of room for the personages to move freely through the scene and allows the audience to see the emergence of the Chinese emperor, who descends from heaven in a cloud. Impressive, but it also shows a glimpse the way the Chinese look up to their almighty emperor.

Turandot_emperador

The soprano Lise Lindstrom, the pura principessa Turandot, said in an interview that in this production the unearthly characters, referring to Turandot and his father, the Emperor, come through the air. That is so, as she is transported by four subjects as if it were a passage of a Spanish Easter procession. Instead, the poor Calaf (Carlo Berti), passionate and, therefore, earthly, arrives to the imperial palace by the strength of his own two feet only, only to be threatened by anyone with who he speaks: Ping, Pong and Pang , the emperor and his wife to be, Princess Turandot.

In this production, while highlighting the art of the two main characters (Nessun Dorma sounded good, but I think Carlo Berti lacked certain complicity with Turandot), I would also like to highlight the of the trio Ping, Pong and Pang, who continuously have to stand up during the entire performance. While they dance, leap and intervene, they are letting us see two most interesting facets : the cruelty of their deeds, because they are responsible for beheading all those who could not pass the three tests that Turandot had, and their human side, when they recall their country houses with nostalgic thoughts, as they leave no doubt wanted they want to return there to live peacefully away from the dangerous imperial court.

Pin_pong

The dance that accompanies all the singers function is almost perfect. The choreography is very rehearsed, very appropriate and at the same time very impressive. It seems that everyone craves blood.

Turandot_Cuerpobaile

Turandot_sangre

 

Translation. Gillian van Kreel